Para prepararte para tu primera sesión de mediumnidad no necesitas preparar preguntas, ni traer fotos, ni contarme nada por adelantado. Lo único que hace falta es un lugar tranquilo, una conexión estable, un rato de calma antes de empezar y la disposición a recibir lo que llegue sin decidir de antemano quién tiene que venir ni qué tiene que decir. Cuanto menos preparas, mejor sale: la sesión la hacen ellos, no tú. Aquí tienes lo que sí ayuda, lo que no hace falta y qué hacer con los nervios.
¿Qué tengo que preparar antes de una sesión con una médium?
Casi nada, y eso desconcierta a muchas personas. No hace falta una lista de preguntas: si las traes, tenderás a esperar respuestas concretas y a perderte lo que sí está llegando. No hace falta que me expliques quién ha fallecido ni cómo: es mejor que no lo hagas, porque así lo que transmito solo puede venir de la percepción, y tú lo reconoces con más claridad. Es, de hecho, una de las señales de un médium de confianza: que no te pida información previa.
Lo que sí ayuda es sencillo: reserva los 40 minutos sin prisas después, avisa en casa para que nadie te interrumpa, ten a mano un vaso de agua y pañuelos, y, si te apetece, papel y bolígrafo para apuntar detalles. La grabación de la sesión va incluida si la quieres, así que tampoco es imprescindible escribir.
¿Cómo me preparo por dentro?
Con calma, no con expectativas. El día de la sesión intenta no llegar corriendo: diez minutos antes, siéntate, respira despacio y deja que baje el ritmo. No hace falta meditar ni hacer ningún ritual; basta con estar presente. Si te ayuda, puedes pensar en la persona que echas de menos con cariño, sin pedirle nada concreto.
Y suelta una idea que hace daño: que la sesión «tiene que» traer a alguien en particular. Yo no elijo quién viene ni puedo garantizarlo, y quien te lo garantice no te está diciendo la verdad. A veces se presenta la persona que esperabas; a veces otra que también tenía algo que decirte. Si llegas abierta a las dos posibilidades, la sesión te dará mucho más.
¿Es normal tener miedo o nervios antes de la sesión?
Sí, y no significa nada malo. Casi todo el mundo viene nervioso a la primera, sobre todo cuando la pérdida es reciente: miedo a emocionarse demasiado, a que no llegue nada, a lo desconocido, o a que sea como en las películas. No es como en las películas. No hay trances ni voces cambiadas: es una conversación serena en la que te voy contando lo que percibo, y tú confirmas lo que encaja. Cómo se vive desde tu lado de la pantalla lo cuento en qué se siente en una sesión de mediumnidad.
Puedes llorar, quedarte en silencio o reírte; todo cabe. Y si en algún momento necesitas parar, se para. Los nervios suelen desaparecer en los primeros minutos, en cuanto llega el primer detalle que reconoces.
¿Cuándo es buen momento para una primera sesión?
Cuando tú sientas que quieres, no cuando alguien te diga que ya toca. No hay un plazo mínimo desde la pérdida, pero sí una condición: que tengas espacio para recibir. Si el duelo es muy reciente y estás en el momento de mayor angustia, a veces conviene esperar unas semanas y cuidarte primero, también con un profesional si lo necesitas; la sesión estará ahí cuando llegue tu momento. Sobre cómo acompaña una sesión al duelo escribí en el duelo y el más allá: despedirte con una sesión médium.
¿Qué necesito el día de la sesión?
Un ordenador, tableta o móvil con cámara, conexión estable y un lugar donde estés a solas. Zoom se abre desde el enlace que recibes por email al reservar; no hace falta crear ninguna cuenta. Entra unos minutos antes de la hora y espera en la sala: yo te doy paso cuando empezamos. Los pasos completos, desde la reserva hasta el cierre, están en cómo funciona la sesión online, paso a paso, y lo que incluye cada modalidad en cuánto cuesta una sesión de mediumnidad.
¿Y después de la sesión?
Date tiempo. Es normal salir removida y también en paz, las dos cosas a la vez. No hace falta que lo entiendas todo al momento: algunos detalles cobran sentido días después, cuando lo comentas con alguien de la familia o vuelves a escuchar la grabación. Y si sientes que necesitas otra sesión, no tiene por qué ser pronto; muchas personas vuelven meses después, cuando hay algo nuevo que cerrar.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que llevar una foto o un objeto de la persona fallecida?
No. No hace falta traer nada preparado, tampoco fotos ni objetos. Si tenerla cerca te da calma, hazlo por ti; la sesión no depende de eso.
¿Puedo hacer la primera sesión acompañada?
Sí. La sesión dual (220 €) es para dos personas en la misma videollamada, por ejemplo con tu pareja, una hermana o tu madre, y la grupal (350 €) para un grupo cercano de hasta cinco. Compartir la sesión con quien vivió la misma pérdida suele dar mucha paz.
¿Qué pasa si no me llega ningún mensaje?
Puede ocurrir: no se puede garantizar qué mensajes llegarán ni de quién, porque la mediumnidad no funciona «a la carta». Lo que sí te garantizo es honestidad: si algo no encaja o no llega, te lo digo con claridad en vez de inventar. El precio corresponde al tiempo y al acompañamiento, no a un resultado.